lunes, 25 de agosto de 2008

SUBVERSO: ENTRE EL PERIODISMO Y EL HIP-HOP

El Hiphoperiodismo de Subverso. Así llama el columnista Jordi Berenguer (El Ciudadano), la música y mensaje de un Hip Hopero que se denomina Subverso. Este Joven rapero se ha hecho muy conocido el último tiempo en Internet con sus temas y videos que circulan en www.youtube.com. Informate, San Bernales y el Jarrazo, son los nombres de sus más conocidos titulos que encontramos en la red. Sus canciones aparecen sólo pocos días después de hechos que han conmovido a la Opinión Publica, cumpliendo con la inmediatez y análisis necesarios de un Periodismo que nos entrega opinión y hechos.
En el primero nos da una opinión de la presidenta Michell Bachelet y sus más cercanos colaboradores con una serie de datos no conocidos acerca de estos. El Segundo San Bernales, es un extenso cuestionamiento al tratamiento de los medios de conunicación hacia la muerte del General Director de Carabineros José Bernales. El tercero, y último exito: El Jarrazo, nos entrega su apoyo a la acción de la estudiante: Música Sepulveda contra la Ministra de Educación, pero también crítica al estado por su acción represiva contra los estudiantes.

viernes, 22 de agosto de 2008

EL CONFLICTO MAPUCHE



Antecedentes históricos del conflicto

El conflicto mapuche tiene antecedentes muy antiguos. No se inicia en los años 90, ni tampoco con la llegada de empresas transnacionales a la Araucanía. Su primer antecedente es la llegada de los españoles para conquistar el territorio de estos. Después de siglos de lucha, los conquistadores finalmente celebran un tratado o parlamento en Quillén, el año 1641. En esté la Corona reconocería como territorios autónomos los que se encuentran al sur del río Bío Bío.

Este fue sólo el primero, luego existieron 26 parlamentos hasta llegar al de Negrete, el 3, 4 y 5 de marzo de 1803. Este fue celebrado en los campos de aquella comuna a unos 32 Km. al oeste de los que hoy es la ciudad de Los Angeles. En el participaron representantes de la Corona española y diferentes jefes de las comunidades mapuches como: Lonko, Machi o Werrken. Esto fue señalado por algunos historiadores de la época colonial como Diego de Rosales[1]

Para el abogado indígena José Lincoqueo Huenuman[2] “El Parlamento Jeneral de Negrete, es el último de 28 documentos del mismo valor y categoría celebrado entre España y Ragko Mapu y reúne todos y cada uno de los requisitos de los más modernos tratados internacionales” y agrega “…en efecto, también reúne los requisitos de una Corte Internacional, además de contener una brevísima historia y recopilación de los 27 Tratados o Parlamentos Jenerales que le precedieron, incluyendo algunos aspectos trascendentales del modo de vida de los mapuches antes de la ocupación militar de nuestro territorio por el Estado chileno a fines del siglo pasado”.

Los planteamientos del jurista indígena, se basarían en una ley promulgada en 1823 bajo el gobierno de Ramón Freire, la cual todavía estaría vigente. En esta se reconoce el Parlamento General como norma del derecho internacional, validó entre Chile y Arauco, además, de la independencia del último territorio. Después de la acusación del profesional, incluso algunos académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile habrían reconocido sus teorías.

A pesar de esto, a finales de la colonia había comenzado una rápida penetración comercial en territorio mapuche. Esto favorecería, posteriormente, la intervención militar en este territorio. Las relaciones comerciales aceleraron la disolución de las comunidades indígenas, vulnerando la unidad que la etnia había creado durante siglos de lucha.

Tomás Guevara señala: “El acceso de los mercaderes al territorio indígena, con el salvoconducto de las autoridades militares y el beneplácito de los caciques, había tomado a principios del siglo XIX proporciones desconocidas en los precedentes. De todas las poblaciones fronterizas afluían al territorio araucano con cargas y carretas de mercaderías del gusto de los indios, con pañuelos, cuentas de vidrios, peines, añil para sus tejidos, agujas, cuchillos, pedazos de fierro para sus lanzas, hachas, tabaco, vino y sobre todo aguardiente, el licor preferido y de consumo ostentoso por su precio. En esta época continuaban siendo los animales el medio económico preponderante del indio. Con ello pagaban las mercaderías y obtenían a veces monedas de plata, que estimaban en extremo para la fabricación de piezas de adorno para sus mujeres y arreos de montar… Principalmente hacían viajes al otro lado de Los Andes con cargas de mantas, adornos de plata y colihues para lanzas, que trocaban a los araucanos de las pampas argentinas por animales y sal… Surgió la confección de artefactos de tipo español, como sillas de montar, espuelas, estribos, frenos etc. Montaron fraguas y talleres de adornos de plata. La cestería y el trenzado de lazos de cuero se mejoraron sensiblemente con la fabricación de cuchillos y algunas herramientas rudimentarias” [3].

Ya con las relaciones mercantiles generalizadas, el gobierno de Manuel Montt, insito a los mapuches a que vendieran sus tierras al estado o particulares. Todo esto en un plan de colonización de mayor envergadura en la frontera. El plan de colonización tendría el fin de acabar con la propiedad comunitaria e instaurar la propiedad individual como fiel reflejo de la visión liberal que aparecía en la sociedad chilena[4].

A mediados de la década de 1860, el ejército comienza a avanzar en la frontera, comandado por el general Cornelio Saavedra. Con esto se genera un nuevo levantamiento general de los mapuches, entre los años 1868 y 1871. El General había logrado presionar a numerosos indígenas para que vendieran sus tierras. Según el historiador Luis Vitale: “Presionando a ciertos caciques para que vendieran 100.000 hectáreas al fisco, y ocupando militarmente casi toda la zona de la costa. Al termino de su campaña había arrebatado 1.260.000 hectáreas a los genuinos poseedores de la tierra” [5].

En 1870, Quilapán un líder indígena, se lanzan al asalto de Collipulli, donde fueron derrotados por el ejército regular. Las armas y comunicaciones modernas permitieron al ejército chileno enfrentar con éxito la táctica guerrillera de los mapuches. Después de tres años de guerra lograron atravesar el Bio bío y controlar la región de Malleco, algo que el ejército no había logrado hasta ese momento. Durante esta época las tácticas fueron distintas desde la alianza con clanes enemigos entre sí, hasta la guerra pasando por el soborno a base de bebidas alcohólicas[6].

En 1860, un francés llamado Orélie Antoine de Tounens, se proclama Rey de la Araucania. El mismo promulga una constitución y fija los límites de un nuevo estado. Posteriormente, intenta que Chile reconozca el nuevo reino, no obstante, esto es rechazado por el presidente Manuel Montt. Para algunos historiadores como Luis Vitale, la proclamación de Orélie como Rey de la Araucania no tiene ninguna trascendencia real, esté no habría sublevado a los pueblos originarios. Vitale[7] señala: “En las ocasiones que logró internarse en la Araucanía se vio favorecido por coyunturas propicias: los levantamientos generales mapuches de 1859-1860 y 1868. Ninguno de ellos fue inspirado por Orélie. Los dos habían estallado antes de sus sucesivas llegadas”.

El mismo historiador agrega: “Perseguido por una partida de soldados, Orélie su fugó a la Argentina, sin hacer ningún intento de hacer combate. Los mapuches no se jugaron por un hombre del cual desconfiaban y que había sido incapaz de ponerse al frente de la lucha. Su fuga no afectó el desarrollo de la rebelión mapuche”[8].

El último y noveno levantamiento mapuche del siglo XIX fue en el momento en que Chile había enviado sus tropas a Perú, producto de la Guerra del Pacífico. Esto produjo que se debilitaran las tropas en la frontera y los indígenas aprovecharan el momento para intentar recuperar las tierras. Las condiciones bélicas les daban ciertas ventajas, sin embargo, las condiciones objetivas no lo eran tanto. Las comunidades estaban en desintegración, producto de las penetrantes relaciones capitalistas en el comercio y la economía indígena. La propiedad comunitaria estaba en crisis y había cedido a la propiedad individual. Ya había existido un número importante de venta de tierras a particulares y el fisco. Esta ocupación de tierras hizo que la frontera se había desplazado del río Bío Bío al río Malleco. Pero finalmente lo más gravitante es la alianza entre el ejercito chileno con el argentino que les permite acorralar a los indígenas. Esto determina, en 1882, el aplastamiento total de los indígenas que habían resistido durante 300 años.

A medida que el estado fue haciendo ocupación de las tierras de los mapuches, comenzaron a rematar y arrendar las tierras de los aborígenes. Este fue el inicio del despojamiento indiscriminado del territorio del pueblo mapuche. La tierra comenzó a concentrarse en manos privadas, especialmente en la de militares. Según Nicolás Palacios: “Habían rematantes que pagaban dividendo exclusivamente para explotar la hijuela en algunas siembras y otras subían las posturas en el remate a cantidades exorbitantes para retener terrenos fiscales de que estaban en posesión de antemano y abandonaban después de hacer una cosecha. Los subastadores que deslindaban con la propiedad del estado, la explotaban en siembra o ensanchaban los límites de la que habían adquirido” [9]. Esta era una estafa común de compradores que sólo pagaban la primera cuota.

En menos de una década se formaron grandes haciendas con miles de hectáreas, generando un proceso de concentración de la propiedad territorial en la Araucanía. Por otro lado, después de la derrota, los mapuches fueron instalados en reducciones indígenas, en las cuales se dio paso a una nueva forma de organización social. Se convirtió a los aborígenes en pequeños propietarios, estimulando el desarrollo de la propiedad privada en la cultura del indígena. Como esta no satisfacía las necesidades familiares muchos se vieron obligados a emigrar a las ciudades o trabajar como asalariados en las nuevas haciendas asentadas en tierras que habían sido de sus antepasados. Según un informe de la Federación Internacional de Derechos Humanos[10], “El estado chileno confinó a los mapuches en reducciones expropiando un 95% de sus territorios”

Para Luis Vitale: “La Burguesía había logrado desintegrar en gran medida la comunidad indígena e integrar a los mapuches al sistema de dominación capitalista y a las leyes del Estado burgués. Sin embargo, la discriminación racial, la explotación, y fundamentalmente, las supervivencias de la antigua comunidad expresadas en la interdependencia familiar emanada de la etnia y de las tradiciones, siguió manteniendo una relativa cohesión para seguir luchando por la recuperación de sus tierras en el siglo XX”[11].

En el siglo XX, en la década de los 60, se inicia el proceso de reforma agraria durante el gobierno del presidente Eduardo Freí Montalva (1964-1970). Posteriormente, el presidente Salvador Allende (1970-1973), acelera aún más el proceso, restituyendo los predios sobre los que existían reivindicaciones históricas, mediante la expropiación. Se devolvieron cerca de 300.000 hectáreas a los mapuches, apoyando la tecnificación y el desarrollo productivo de estos a través de la Corporación de Reforma Agraria (CORA). El problema es que no se concedió legalmente estos territorios a los indígenas, sino que quedaron en propiedad de la CORA.

“Tras el golpe militar de 1973, se inicia la contrarreforma Agraria bajo la figura de la regularización de títulos de propiedad. En este proceso, muchas de las tierras expropiadas y entregadas a campesinos o indígenas durante el gobierno Allende fueron devueltas a sus antiguos propietarios latifundistas”[12]. Una parte importante de las tierras traspasadas a la Corporación Nacional Forestal (CONAF), así como las rematadas por la CORA, pertenecían a los mapuches.

La dictadura militar impone un modelo económico que privilegia la exportación. Se centra el dinamismo del desarrollo en los mercados externos y las ventajas comparativas que se tenían en lo que se refiere a la extracción de recursos naturales y materias primas. No obstante, las crisis económicas y disminución de precios en los productos agrícolas, además, de la erosión de los suelos; generan un cambio de la actividad agrícola a la forestal. Se privatizan muchas industrias y se generan incentivos tributarios importantes para las empresas forestales. Esto facilita la inversión extranjera en el área, comprando gran cantidad de tierras. La crisis económica produce el remate de muchos latifundios, además de las tierras que el estado remato por ser parte todavía de la CORA.

“Durante la contrarreforma agraria, es la adopción en 1979 del decreto ley de división de las comunidades indígenas. Antes, las tierras que permanecían en propiedad de los mapuches, se encontraban bajo una disposición legal que sólo permitía su transferencia entre miembros de una misma comunidad o etnia. Sin embargo, la política de división de tierras indígenas impulsada por Pinochet acabó con el estatus especial de las comunidades indígenas y de sus tierras, integrándolos al régimen común del derecho nacional”[13].

Con el término de la dictadura el escenario cambia, pero no por eso las comunidades mapuches renuncian a sus reivindicaciones de tierra. Comienzan a demandar el reconocimiento del estado a la diversidad étnica y culturas en Chile, la autonomía política y territorial y una importante cantidad de tierras ancestrales en poder de las empresas forestales. Las demandas “se fundamentan en el hecho de haber éstas pertenecido a los territorios jurisdiccionales de los longko en el periodo pre-reduccional; o de haber sido incluidas dentro de los títulos de merced otorgados por el Estado y haber sido luego apropiadas por particulares en virtud de las leyes divisorias vigentes entre la década del veinte y la del noventa; o haber sido ocupadas por sus comunidades durante el período de la reforma agraria, y luego haberlas perdido durante el proceso de contra reforma agraria bajo Pinochet”[14].

Tratamiento del Conflicto Mapuche ante la Opinión Pública

Para la compresión del conflicto mapuche, es importante considerar la posición que diversos sectores de la sociedad chilena sobre el conflicto forestal. Las acciones de los Mapuches son consideradas como perjudiciales al desarrollo económico del país, e incluso son calificadas como "acciones terroristas".

Estos dos parámetros coinciden con el nivel de percepción internacional que existe en relación con los pueblos indígenas, así como con la misma opinión de las autoridades estatales, regionales y provinciales. Según la percepción mayoritaria, el conflicto tendría dos actores que serían de un lado los comuneros "violentistas" y de otra las empresas madereras, por lo que el Estado no tendría un papel protagónico. Sin embargo, las organizaciones internacionales de Derechos Humanos[15] estiman que el Estado tiene responsabilidad en lo que se refiere a:

- La no-resolución de acciones judiciales

- La protección a los Mapuches frente a represión física de las forestales a través sus guardias privados

- El uso de fuerza contra manifestantes

- La búsqueda una solución pacífica

La visión del conflicto por parte de las compañías forestales cuenta con una amplia difusión. Se puede transcribir la de CORMA, la representante oficial de los empresarios madereros: "El conflicto mapuche ha despertado un alto grado de incertidumbre en el sector forestal de la IX Región. Las empresas forestales, desde hace algún tiempo a esta parte, han sido sujetas a múltiples actos de carácter vandálico que han afectado tanto a sus recursos físicos, bosques y maquinaria, como a personas relacionadas con ellas. El conflicto mapuche está creando un clima de desconfianza que está incidiendo en una baja notable de la inversión en las regiones VIII y IX. Empresas asociadas a nuestra Corporación han reorientado sus inversiones hacia sectores menos conflictivos, inclusive en algunos casos, han congelado toda compra de predios o plantaciones. Es uno de los factores que explican en parte la baja que tendrá la tasa de plantaciones a nivel país que este año sólo será de unas 50 mil hectáreas, cuando su promedio histórico anual en la década pasada superaba las 80 mil hectáreas”[16].

Entre las múltiples declaraciones de personeros del mismo sector, en la prensa chilena nacional y regional se transcribe: “Frente a la persistente violencia protagonizada por grupos minoritarios que utilizan políticamente las demandas y aspiraciones de los chilenos de origen mapuche, la autoridad tiene la obligación de hacer respetar el Estado de derecho y garantizar el orden público. Para ello tiene a su disposición un amplio instrumental normativo. Si, tal como lo acaba de señalar el obispo de Temuco, hay actos que pueden calificarse de terroristas, el gobierno tiene que actuar en consecuencia e invocar las disposiciones legales que correspondan, demandando que los tribunales las apliquen”[17]. “De acuerdo a un documento secreto elaborado en el marco de la Conferencia de Ejércitos Americanos (CEA), que integran altos mandos castrenses de toda la región, el conflicto mapuche podría convertirse en un tema de seguridad pública mucho más importante que las acciones terroristas en Chile”[18].

Estas declaraciones son muy sorprendentes si se considera que el pueblo mapuche no dispone de cualquier tipo de armas. Sin embargo, en la prensa chilena, el manejo de la información concerniente a los Mapuches es muy particular: se habla de los indígenas únicamente en caso de conflictos y de manifestaciones violentas. La lucha Mapuche aparece en la prensa como una lucha por la autonomía, comparándola a la de los vascos de ETA o a la del sub-comandos Marcos en Chiapas.

“La violencia - explica Rosamel Millaman, (Antropólogo de la universidad católica de Temuco)- está presente en cada Mapuche. Tiene raíces históricas: las casas incendiadas, las mujeres violadas, las tierras saqueadas. Los enfrentamientos entre Mapuches y los guardias armados de las empresas son el signo de una profunda protesta. La represión del gobierno con los indígenas es severa. El gobierno ha claramente distinguido entre el "Mapuche bueno" y el "Mapuche malo", aquel que protesta y exige el respeto de la ley. El gobierno deduce que con los Mapuches no hay posibilidad de diálogo”.

Sin embargo, lo sustantivo no está tanto en la coyuntura, por muy graves que sean las secuelas, sino en la incapacidad de los gobiernos de la Concertación para dar una respuesta eficaz, con soluciones concretas a estos campesinos de origen mapuche, quienes, sin duda, son los más pobres entre los pobres del país. Como ha ocurrido en otras situaciones, el Gobierno ha mostrado su incapacidad para manejar las situaciones de crisis.

De otra parte, resulta interesante conocer la opinión de algunos representantes legislativos, expuesta en la Sesión denominada: “Adopción de medidas relacionadas con el denominado “conflicto mapuche”. Proyectos de acuerdo”. En este tenor, tenemos la opinión vertida por el representante de Renovación Nacional: “El Gobierno, atendiendo los aspectos sociales de la demanda pública de los pueblos originarios, se esmera en entregar beneficios de todo tipo a la comunidad indígena. ¡Exitosa transformación de una violencia terrorista en un conflicto racial! Repito: ¡Exitosa transformación de una violencia terrorista en un conflicto racial! Deben resguardarse y promoverse los derechos fundamentales de las personas, cualquiera sea su color y su etnia. Debe asegurarse el respeto al Estado de derecho. Chile es uno solo. Construyámoslo juntos, sin divisiones y en paz.”[19]. “Si queremos integración social y no violencia, si deseamos unidad nacional y no revueltas separatistas, hay que trabajar fuerte y de una vez por todas en tal sentido. La integración de Chile al mundo no puede hacerse pagando el precio de la desintegración nacional”[20].

Así, los miembros de la Comisión de Trabajo Autónoma Mapuche (COTAM), consignaron su preocupación sobre la perspectiva que se estaría integrando en la opinión pública sobre los mapuches, aduciendo a la pobreza, exclusión y expropiación territorial, las causas de las acciones emprendidas por grupos mapuches. Este enfoque se mantiene con el mismo presidente de la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato[21], el ex presidente de la republica Patricio Aylwin. “El tema Mapuche exige una toma de conciencia de la realidad que la sociedad chilena hasta ahora ha rechazado”, constata Patricio Aylwin. “Así, en el colegio, la historia de Chile enseña a sus alumnos que el Estado chileno ha votado leyes para proteger los indígenas pero que estos deben su condición de inferiores a su pereza; y que son un obstáculo al desarrollo de la región. La realidad es que "la pacificación" llevada por el Estado en el siglo XIX fue pura y simplemente una ocupación. La información debería provocar un choc cultural en la sociedad chilena y una nueva perspectiva en la manera en que son tratados los indígenas. Muchos chilenos piensan que los Mapuches han desaparecido, que se trata simplemente de chilenos pobres, sin raíces. No tienen idea de la riqueza cultural indígena”. Patricio Aylwin es optimista y pensaba que el trabajo de la comisión desembocaría en decisiones concretas. “Creo que la verdad termina siempre por estallar. Tengo confianza en el peso de la razón y de la justicia. A mi edad si no hubiese creído en esta comisión no habría aceptado de ser su presidente”[22].

En cuanto a los conflictos con las empresas forestales, todos los caciques presentes en las comunidades mapuches expresaron sus inquietudes por el futuro. “No tenemos ninguna garantía constitucional. Solicitamos que el presidente de Chile tenga en cuenta los territorios autónomos, aquellos que nuestros ancestros defendieron y donde nosotros vivimos. Pedimos el derecho a la educación, al trabajo, a la vida. Reclamamos lo que nos pertenece: la tierra. Sin ella no podemos vivir, sin ella ningún desarrollo es posible. En poco tiempo seremos un pueblo muerto. Estamos en conflicto permanente con la fuerza pública. Nosotros, los Mapuches, no tenemos fuerzas armadas, no tenemos derecho ni a la justicia, ni a la educación”. “En el tiempo de Pinochet fuimos sometidos a una represión racista y política: fuimos considerados como un grupo de extrema izquierda. No somos un partido político, luchamos por la recuperación de nuestras tierras. Sin embargo nos aplican la ley antiterrorista, nos consideran como asociación ilícita…”[23].

El historiador indigenista, José Bengoa[24], señala ante la calificación de terroristas que sostienen los mapuches: “Es necesario establecer la relación desde el plano de lo político. Las personas que están presas, son presos políticos. El mismo Estado cometió el error más grande al acusarlos de terroristas, porque al hacerlo obviamente los clasificó en un ámbito que es político. Por lo tanto, si frente a eso se actúa en términos puramente policiales no hay salida. La salida es que van a haber más presos, más violencia, y el Estado chileno probablemente va a seguir metiendo presa gente, va a seguir habiendo conflicto y va a tratar de manejarlo mediante la fuerza. Pero eso no es resolver nada. Es bien incomprensible, dramática y frustrante la situación que estamos viviendo en este momento. Y lo único que se esperaría es que haya un cambio de orientación lo más rápido posible”.

Conflicto actual

Uno de los conflictos más difundidos por la opinión pública en su momento fue el originado por la construcción de la Central Ralco por Endesa España. Este tiene su inicio el año 1997, cuando Endesa logra que el gobierno chileno entregue las autorizaciones ambientales requeridas para dar comienzo a las faenas. Además, de la autorización de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), con la cual se legalizaba las permutas de tierras de la población Mapuche-Pehuenche. Finalmente, obtienen la concesión eléctrica para su implementación.

El proyecto afectaba directamente a las comunidades de Ralco Lepoy y Quepuca Ralco, las cuales serían sumergidas por el embalse, necesario para la generación de energía hidroeléctrica. Para el pueblo Pehuenche la importancia de esta zona tiene que ver con su cultura y cosmovisión. En los Altos del Bio bío conviven muchas familias ligadas en su cultura. En las partes altas de la cordillera viven en el verano, donde se dedican a la recolección de los piñones y la ganadería; a esto le llaman las “veranadas”. Debido a la altura de la nieve en invierno se retiran a las tierras más bajas donde se dedican a la agricultura; estas son las “invernadas”. Estas últimas son las viviendas más estables que colindan con el río Bio bío. La construcción de la central, no sólo afectaba a las comunidades mencionadas, indirectamente también afectaba a otras como las de Callaqui, Pitril, Cauñicu, Malla Malla y Trapa Trapa.

La opinión pública, a través de los Medios de Comunicación, no hacia ver el impacto que podía tener esto sobre las comunidades indígenas. Sólo generaba una visión de lo positivo que podía ser esto para la generación de energía eléctrica. De esta forma ponía en segundo plano la importancia de este territorio para las etnias originarias. No existía una valoración del pueblo indígena y su cultura, más bien mostraban al aborigen como una molestia para el desarrollo de Chile.

Así titulaba la Tercera cuando algunos comuneros se negaban a permutar sus tierras: “Marichiguei gritan los intransigentes de Ralco”[25]. En otro articulo meses después señalaba: “…las 34 familias pehuenches que han solicitado autorización para permutar sus tierras del Alto Biobío actuaron en conciencia” [26]. Con esto, claramente, intentaba generar una buena opinión acerca de quienes estaban dispuestos a dejar sus tierras.

De la misma forma otros medios como el Mercurio intentaban buscar ciertos nexos internacionales, señalando: “Fuentes de inteligencia policial señalaron que la mayor parte de las manifestaciones desarrolladas en los últimos días por comuneros indígenas en las regiones del Biobío (Octava) y la Araucanía (Novena) obedecerían a una estrategia comunicacional destinada a mantener vigente el tema étnico, así como a obtener apoyo económico y político desde el exterior”[27].

El movimiento generado en su momento entorno a las familias Pehuenches que se negaban a la construcción de la central generó gran simpatía, tanto a nivel nacional como internacional. Esto hizo que los medios de comunicación fueran más cautelosos a la hora de tratar los temas relacionados a este conflicto, no obstante, esto cambiaría en la medida que aparecían otros en torno a más reivindicaciones de las etnias.

Hasta ese momento la violencia dentro del proceso iniciado por los mapuches para recuperar sus tierras, no había ganado mucho terreno. En Ralco los hechos violentos sólo se dieron cuando la construcción de la central era un hecho irreversible. Comenzaron a aparecer acciones destinadas a actos de sabotaje o bien las manifestaciones se volvían violentas al momento de la intervención de efectivos policiales.

Sin embargo, el hecho que genera un brote de mayor de violencia en el conflicto; fue la muerte del comunero mapuche de sólo 17 años de edad, Alex Lemus. Este muere el día 12 de noviembre del año 2002 de un disparo en la cabeza por parte de un efectivo policial. La actividad que llevaba adelante junto a su comunidad consistía en un reclamo por restitución de tierras usurpadas por la empresa Forestal Mininco en la comunidad Montutui Mapu, fundo forestal Santa Elisa, en la comuna de Ercilla, Novena Región. El policía, a pesar de reconocer su delito, no fue castigado.

La realidad es que a este hecho no se le dio toda la importancia que merecía en su minuto. Los medios a diferencia de lo sucedido con Matías Catrileo, no le dieron la cobertura que merecía en su minuto. Sin embargo, si le dan la cobertura a los aniversarios de su muerte cada vez que la Coordinadora Arauco Malleco hace alguna actividad subversiva para conmemorarla. El jefe zonal a cargo de la zona de la Araucania era José Bernales Ramírez. Bernales fue el encargado de desmantelar la Coordinadora Arauco Malleco en su minuto. Después de la muerte de Alex Lemus es ascendido a Director de Inteligencia de Carabineros y posteriormente a General en Jefe.

Mayor impacto mediático tuvo la muerte de Matías Catrileo, estudiante de la Universidad de la Frontera, Temuco. Este murió en un “enfrentamiento”, como fue calificado por carabineros, el día 3 de enero de este año. En el momento en que intentaban ocupar un previó en la novena región. El impacto se produce cuando los compañeros en la acción se comunican en directo con la Radio Bio bío en el momento que escapaban con el cuerpo de la policía. También señalaron que el cuerpo del estudiante sólo sería entregado con la mediación de la Iglesia Católica, ya que los efectivos policiales no les generaban confianza. Ante esto algunos medios de comunicación intentaron poner en duda la existencia de alguien caído en las acciones de la fuerza pública.

Es en este momento en el cual la Iglesia católica intenta tomar un papel protagónico en la solución del conflicto. Sin embargo, la decisión del Arzobispo de Concepción de desalojar una toma de la Catedral de Concepción, termina con la posibilidad de que la Iglesia pudiese servir de contenedor ante el conflicto.

Por otro lado, el otro hecho que produjo gran revuelo mediático, durante este año, fue la huelga de hambre que sostuvo la activista de la causa indígena, Patricia Troncoso. “La Chepa”, como la denominaban, estuve tres meses sin ingerir alimentos, la huelga de hambre más larga en la historia de nuestro país. El fin de la activista era solicitar beneficios carcelarios y derogar la “Ley Antiterrorista” para las acusas mapuches. Si bien no logro lo último, si logro poner en tela de juicio ante la Opinión Pública, la aplicabilidad de esta a los procesados y condenados por causas vinculadas a las reivindicaciones mapuches.

Esto generó que algunas organizaciones sociales como el Metropolitano del Colegio de profesores y la Central Unitaria de Trabajadores, pidieran el indulto presidencial a los procesados. Ante esto el gobierno intento mantener una posición cauta y casi de no intervención al conflicto. En un articulo publicado por la Facultad de Ciencias sociales de la Universidad de Chile, el cual se titula: “Conflicto Mapuche: Más allá de la Violencia Mediatizada”; se señala: “En este sentido, de acuerdo al Prof. Foerster, el Gobierno estaría tratando de mantener un “status quo” que frene hechos más complejos y con un mayor tono de violencia, pero lo está haciendo de una mala forma. “Lo que pareciera, es que más que solucionar el problema, (el Gobierno) lo está agudizando”, manifiesta el investigador, a quien le preocupa que bajo este contexto, actores políticos relevantes del mundo mapuche están siendo invisibilizados, como alcaldes y figuras públicas mapuche o los consejeros indígenas de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI)”[28].

La organización protagonista de todos los hechos vinculados a las reivindicaciones mapuches hasta ahora, ha sido la Coordinadora Arauco Malleco (CAM). Esta ha sido calificada de terrorista por muchos personeros vinculados a la clase política y ha protagonizado todos los hechos calificados como violentos. Hasta el momento ha sufrido la persecución y el encarcelamiento de la mayor parte de sus líderes, no obstante, ante la sorpresa de muchos, continua funcionado. No sólo tiene a muchos militantes detenidos, también ya lleva dos muertos. Pero la causa mapuche parece ser más fuerte, puesto que siempre que se cree que esta desarticulada, vuelve a aparecer.

Esto nos lleva, tal vez, a una discusión mayor; ¿Hasta que punto la violencia es de la hegemonía del estado? Los medios de comunicación constantemente intentan legitimar la violencia que viene de sus distintos órganos, ante la Opinión Pública. La muerte de un estudiante en una protesta social como Daniel Menco, en la Universidad de Tarapacá; de Alex Lemun, comunero mapuche; de Rodrigo Cisterna, trabajador forestal; o del estudiante mapuche, Matías Catrileo; nos muestra una seguidilla de muertes en reivindicaciones sociales. Estas no son visibilizadas para la población por los medios como resultado de una represión desmedida. Más bien como resultado de una acción justificada de parte de la fuerza policial.

Pero no es sólo desde el año 2000 en adelante. A través de la historia podemos ver el accionar, tanto de carabineros como del ejército en contra de movilizaciones sociales. La matanza de los obreros en la Escuela Santa Maria de Iquique, cuyo nombre del general que llevó a cabo la carnicería figuraba hasta hace poco en la entrada de un regimiento. El asesinato en el Seguro Obrero, la muerte de unos campesinos en Puerto Montt en una ocupación de tierra el año 1967. Son entre otras, ejemplos del actuar desmedido de las fuerzas públicas. Todas durante gobiernos democráticos.

No obstante, siempre se intento justificar ante la Opinión Pública. Siempre se intenta legitimar la violencia que viene desde el estado. En el caso del pueblo mapuche, existen casi 500 años de lucha y muy poco intentos reales de solución al conflicto. La respuesta es siempre que deben asimilar nuestra cultura, porque lo que hoy prevalece es la idea de una Aldea Global, tanto en lo cultural como económico. Mientras más perdemos nuestras particularidades, más pronto podremos someternos a las reglas de la nueva cultura económica. Una que habrá los mercados para la explotación, sin ninguna traba, de los recursos naturales de nuestro territorio.

Sociedades indígenas de principios del siglo XX

La primera organización mapuche independiente, fue fundada el año 1911 en Temuco. Se denomino: “Sociedad Caupolicán Defensora de la Araucanía” y su programa estaba centrado en la defensa de la raza y educación para los mapuches. Era un programa indigenista y principalmente integracionista. La mayoría eran profesores primarios que creían que a través de la educación podrían lograr la integración a la sociedad chilena.

José Bengoa señala: “A partir de la Década del 10, y sobre todo en la del 20, la presencia del Partido Demócrata fue muy grande en Cautín. Las autoridades de la Sociedad Caupolicán fueron reforzadas por la acción de los políticos; eran ellos los que llevaban las reivindicaciones al parlamento y la prensa de Santiago. La defensa mapuche realizada por los políticos, junto a las sociedades indígenas e indigenistas, tuvo una gran importancia en esos años: impidió que se desataran las fuerzas contrarias a la presencia indígena, impidió que los crímenes se generalizaran al extremo de transformarse en una política de exterminio, mantuvo algún grado de control sobre los procesos de radicación y mercedes de tierras. Sin esta capacidad de los mapuches para integrarse con tanta rapidez a la política nacional, no cabe duda que su situación durante el siglo XX habría sido diferente, y muy posiblemente las tendencias destructivas de comienzo de siglo se habrían extremado”[29].

Sin embargo, después de un fuerte apogeo de su actividad durante los años 20 (S. XX), La Sociedad Caupolicán declinó como consecuencia de los problemas provocados por ley del 27 sobre división de tierras indígenas. En 1924 los más jóvenes tomaron en sus manos la organización y se pasaron a llamar Corporación Araucana., varios de estos hombres posteriormente serían diputados y lograrían en el parlamento la derogación de la ley del 27.

No obstante, no necesariamente esto significo que las reivindicaciones integracionistas fueran las únicas durante esta época. Es historiador José Bengoa plantea: “Paralelamente, a estos procesos descritos de integración de algunos sectores mapuches, la mayor parte se encontraba marginado, arrinconado y en fuerte proceso de desestructuración y pérdida de identidad. Los hijos de cacique que podían estudiar en Temuco, Angol o Concepción eran muy pocos en comparación con los miles de mapuches que no salían prácticamente de sus reducciones. A la estupefacción de la primera generación de viejos caciques, siguió la protesta y movilización de la segunda generación, que buscaba en las raíces y la tradición, su propia identidad”[30].

Comienza a articularse un discurso más radical que el de los profesores primarios mapuches de Temuco, quienes insistían en la educación e integración. Ambrosio Paillalef, viejo lonco de Pitrufquén, liderara la nueva situación y fundará La Federación Araucana. Paillalef se centra en el tema de la tierra, la radicación, las usurpaciones y los atropellos en los campos. El discurso iba no sólo en defensa del indígena, sino de la sociedad campesina e indígena.

Sobre Paillalef y la federación Araucana, José Bengoa señala: “A poco andar, Panguilef se encuentra con la Federación Obrera de Chile (FOCH), la que se transforma en su vocero en Santiago. Paradójicamente, en los congresos araucanos participaban delegados de la FOCH, de los partidos demócrata y comunista, los que harán el puente entre el indigenismo y la Cuestión Social chilena, que surgía con fuerza en ese periodo. El discurso de la tierra se va entroncar con el discurso reivindicativo general de las clases populares chilenas y, en especial, de sus corrientes más maximalistas”[31]. Finalmente Panguilef es enviado a presión y posteriormente al destierro, pero su movimiento continuaría con sus reivindicaciones por mucho tiempo más.

Organizaciones Mapuches en las décadas de los 80 y 90

“En reacción a esa política dictatorial y discriminatoria, nació en 1978 una organización política Mapuche, "Ad-Mapu" que reivindicaba la autonomía territorial y política del pueblo mapuche sobre la base del Principio de Autodeterminación de los Pueblos”[32].

Durante la dictadura militar se promulga el decreto Ley 2.568, que establece la división y liquidación de las comunidades mapuches. Este generó una fuerte resistencia al interior del Pueblo Mapuche, lo que se refleja en la creación y organización de los Centros Culturales Mapuches, las primeras organizaciones generadas después del golpe de Estado con un carácter independiente y autónomo. De ellas derivan el Ad-Mapu, organización de tipo política que contó con un fuerte respaldo de sectores de la Iglesia Católica, principalmente del Obispado de Temuco y del Vicariato de la Araucanía.

“Esta organización rápidamente se extendió por todo el territorio mapuche, constituyendo innumerables unidades de base”[33]. El Ad-Mapu era fuertemente de carácter étnico y a diferencia de otras organizaciones mapuches que habían existido durante el siglo XX, esta buscaba formar asociaciones y reivindicaciones autónomas. En su origen existe una fuerte crítica hacia la intermediación de los partidos políticos.

La presión sobre el Ad-Mapu fue permanente y sus dirigentes fueron constantemente hostigados y apresados. La sede de la organización sufrió constantes atentados sin resolver. Lograron simpatía y ayuda a nivel internacional de grupos dedicados a los Derechos Humanos, no obstante, frente al accionar político de los mapuches, la dictadura fue más represiva y castigadora con esta organización. Esta funciona hasta la década de los noventa donde disminuiría su accionar y con el tiempo tendería a desaparecer.

El Ad-Mapu, que en un comienzo se había opuesto a la intervención de los partidos políticos, pero al poco andar se transformo en una organización atractiva para los partidos de la izquierda chilena. Las principales organizaciones políticas con presencia en esta fueron: El Partido Socialista de Clodomiro Almeida (PS), el Partido Comunista (PC) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Nos obstante, poco a poco el PS fue hegemonizando el espacio y llegó al máximo control de este cuando logra el liderazgo Aucan Huilcaman, militante del PS.

No obstante, esta intervención tanto del PS como del resto de la izquierda, genera la fragmentación de la organización. En 1990 nace el Aukiñ Wallmapu Ngulam o Consejo de Todas las Tierras; Aucan Huilcaman señala al momento de su formación: “... nos hemos lanzado a construir una fuerza propia, nos hemos estructurado, hemos dado un vuelco, le hemos dado una personalidad, hemos configurado un pensamiento ideológico basado en nuestra filosofía y en nuestra cultura. Y también en el conocimiento de la sociedad chilena y en todo lo que podamos aprender del mundo y de las luchas que dan nuestros pueblos”[34]. En ese momento este líder mapuche rompe con su partido y comienza a generar un discurso antipartidista. Así señala: “Alguna gente tuvo relación con ese partido, pero desde que nos constituimos como Consejo de Todas las Tierras, ese es un hecho que paso a la historia. Puedo asegurar, responsablemente, que no tenemos relación alguna con ningún partido. Estamos trabajando por nuestras propias Decisiones”[35]. Sin embargo, al andar la organización, y especialmente su líder, comienza a generar contradicciones. Se hablo de “gobierno paralelo”, luego de “cogobierno”, de “nueva ley” y “autonomía mapuche”.

Posteriormente, fue candidato a diputado e incluso intento ser candidato a presidente. En principio lograron tener un impacto hacia la sociedad mapuche y en especial hacia su juventud, pero comienza a desvanecerse y se presentan insostenibles a mediano y largo plazo. La curva de simpatías y adhesiones desarrollada por las organizaciones que le preceden fue también su historia.

La Irrupción de la Coordinadora de Comunidades mapuche en Conflicto Arauco-Malleco

Sin lugar a dudas, el conflicto actual del pueblo mapuche esta fuertemente marcado con la irrupción de la Coordinadora Arauco-Malleco, más conocida por sus iniciales como “CAM”. Fue fundada en el año 1998, en Tranaquepe, se le considera responsable de una serie de atentados incendiarios en la zona de Tirua, Contulmo, Cañete y Temucuicui, entre los años 1996 y 2008.

En 1996, algunas comunidades mapuches formaron la Coordinadora Territorial Lafkenche. En 1998, surge el conflicto de Traiguén, y la posterior realización de un encuentro de comunidades y un guillatún (rogativa mapuche). En este encuentro, participaron las comunidades en conflicto de Arauco y Lumako, la Coordinadora Mapuche de Santiago y Meli Wixan Mapu. También se sumaron dirigentes pertenecientes a comunidades de Collipulli. En él se plantea la idea de realizar una nueva junta en Tranaquepe, solo con las comunidades mapuches en conflicto. En ese momento surge la idea de formar la Coordinadora que denominaron "Coordinadora Mapuche de Comunidades en Conflicto Arauco Malleco".

La coordinadora realizó reuniones de trabajo junto con otras organizaciones sociales, como un encuentro con el sindicato de trabajadores forestales en 1999. Sus actividades tuvieron una significativa cobertura periodística. Además, continuaron los encuentros con distintas comunidades en conflicto, siendo esta una de sus principales actividades.

En el 2000, la Coordinadora Mapuche de Santiago, se escinde de la CAM. En marzo de 2001, Meli Wixan Mapu solicita un receso para reincorporarse en octubre del mismo año.

Durante los años de actividad de la CAM, las comunidades mapuche de las VIII y IX Regiones de Chile llegaron a recuperar 17 mil hectáreas de tierras ocupadas por empresas forestales. Algunas recuperaciones fueron impulsadas directamente por la CAM, mientras que otras han sido realizadas en forma espontánea por las comunidades en conflicto.

El control territorial y la autonomía son las bases de la estrategia organizativa de la CAM, en pos de su proceso de liberación nacional mapuche. En un documento denominado “El Pueblo Mapuche y su larga lucha”, la CAM se manifiesta en contra del modelo económico neoliberal, señalando: “Definitivamente el problema es que para resolver el conflicto, para dar solución al problema de la tierra, se debe afectar los intereses de los grandes empresarios, de las transnacionales y de los intereses creados con los administradores del poder, y eso el gobierno no está en condiciones de hacer; lo que han hecho en estos diez años ha sido administrar y de muy buena forma el modelo neoliberal impuesto por la dictadura militar. Se trata de un modelo que fomenta las inversiones de grandes capitales en territorio indígena por la importancia que éstos tienen en materias primas y recursos naturales”[36].

En el mismo documento hace una breve señalización de los grupos económicos que operan en territorio mapuche. Estos serían: Grupo Angelini, Grupo Matte, Grupo Mitsubishi, Grupo Amindus y Endesa Chile. Además, se autodefinen de la siguiente manera: “La Coordinadora Arauco Malleco se define como un referente para el Pueblo Mapuche que mantiene una posición de dar continuidad a un proceso de acumulación de fuerzas en que se combinan dos grandes líneas estratégicas; por una parte se mantiene una resistencia decidida al sistema capitalista en territorios en conflicto, la cual está dirigida principalmente a los procesos de inversión transnacional, liderados por empresas forestales, energéticas y turísticas. Por otra parte, se desarrollan esfuerzos de reconstrucción del Pueblo Nación Mapuche, con un carácter autónomo política y territorialmente, en donde la rearticulación de comunidades permita mayores grados de organización, haciendo efectiva la ocupación y control de espacios territoriales cada vez más amplios. Entendemos que el reforzamiento de los aspectos históricos, identitarios, culturales y religiosos, darán mayor capacidad ideológica y política a nuestras comunidades, este proceso incluye encuentros y diálogos permanentes en que la discusión vaya permitiendo y tejiendo la organización e impulsando la lucha de las comunidades”[37].

En un documento denominado “Planteamiento Político - Estratégico de la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco - Malleco (C.A.M.)”, se señala: “Cabe destacar que gran parte de nuestro Pueblo está sujeto al estado de dominación y dependencia, lo que no ha permitido levantar propuestas desde una perspectiva propia, dado su inmovilismo y desesperanza de encontrar soluciones reales a sus problemas, siendo muchas de ellas funcionales al sistema que nos oprime”[38]. Con esto hace referencia a las organizaciones que actúan dentro de los límites institucionales. Acusa al estado de mantener la estabilidad política y económica a costa del Pueblo Mapuche.

Para la CAM, resultaría claro “la total complacencia que demuestra el Estado frente a los procesos de inversión privados que tienen como objetivo definitivo la desaparición física e ideológica de las comunidades mapuche”[39]. Con respecto a los empresarios señalan: “resulta fundamental señalar que el empresariado involucrado en zonas de conflicto con nuestro Pueblo son parte de la oligarquía histórica del Estado chileno y que en el último tiempo han estado comprometidos con ideologías de corte fascista, y que dentro de su concepción han definido aniquilar al Pueblo Nación Mapuche para mantener y aumentar sus intereses de clase dominante”[40].

Por otro lado, intenta desmarcarse de los partidos de la izquierda tradicional señalando: “se hace necesario explicitar mucho más los contenidos de la lucha que desarrollan las comunidades en conflicto hacia los distintos sectores de la sociedad chilena, puesto que ésta no es una lucha de un sector social más como lo pueden concebir aún las posiciones de la izquierda tradicional, sino más bien constituye una nueva experiencia de la lucha mapuche que nos ha permitido ir definiendo nuestra propia línea política”[41]. Además, más adelante agregan con respecto a su proyecto estratégico y relacionado con lo mismo: “Generalmente, cuando se hace referencia a estrategia, se tiende a pensar en las definiciones ideológicas y políticas que construyen dicha estrategia. Hasta no hace mucho tiempo la tónica en tal sentido, era que éstas se construían desde posiciones fuera del mundo mapuche, cayendo muchos de ellos en paternalismo ideológico y en pragmatismo político, es decir, se construían las líneas de acción a partir de un pensamiento no mapuche, generalmente de alguna ideología o partido winka de corte occidental que suponía la representación de nuestra condición”[42].

Señalan que sus definiciones son autónomas y se construyen a partir de la experiencia de la lucha mapuche, de sus valores y su cultura. Se definen anticapitalistas, porque este sistema iría en contra de estas concepciones y los estaría llevando al exterminio como etnia. Así plantean como estrategias básicas, por un lado la Resistencia Mapuche al capitalismo en el territorio ancestral y por otro, la reconstrucción del pueblo nación mapuche. Además, en el mismo documento se plantea un programa de lucha de la CAM. En el sus ejes fundamentales es a mediano plazo la autonomía política y territorial que siente las bases para el gran proceso de liberación del Pueblo Nación Mapuche; para esto se levantaría una propuesta que es un proceso de acumulación de fuerzas en donde se van cumpliendo etapas de manera dialéctica (proceso), de modo de fusionar todos los aspectos que les son propios.

En su pagina Web oficial: www.nodo50.org, aparece una entrevista a su vocero José Llanquilef, donde se tocan varios temas trascendentales de la organización. Plantea la forma de dirección que tiene la CAM, la cual estaría constituida por una Dirección Política Colectiva compuesta por seis miembros que se hacen cargo de las líneas políticas de la organización en las distintas zonas de conflicto. Esta sería de tipo clandestina y estarían los miembros de mayor trayectoria de la organización[43].

Con respecto a alguna relación con otra organización en Chile, Llanquilef señala: “En general no mantenemos relaciones políticas con otras organizaciones mapuche. Sólo con las Comunidades en forma independiente, pues, no existe en estos momentos ninguna otra organización de carácter indianista y revolucionaria o antisistemica en general, con la cual pudiéramos establecer algún tipo de alianza estratégica”[44].

No obstante, si hace un reconocimiento a tener algunos lazos con organizaciones extranjeras, señala: “Los principales esfuerzos son con nuestros hermanos indígenas del continente y de otras naciones oprimidas (…) Por las características que va adquiriendo nuestra lucha, y por las definiciones que vamos desarrollando en nuestra línea política estratégica, pensamos que es procedente este tipo de relaciones (movimientos insurgentes), por lo que no las descartamos”[45].

En el mismo medio aparece una entrevista de un delegado vasco de Batasuna al líder mapuche Héctor Llaitul, encontrándose este recluido. En esta entrevista Llaitul señala: “Para nosotros como militantes de la CAM y para el movimiento mapuche en general, constituye un gran honor tener la visita de un delegado tan importante; representante de una consecuente e histórica organización de Euskal Herria, como es Batasuna (…) Como Coordinadora estamos satisfechos ya que hemos sido capaces, también, de posicionar nuestra lucha en el ámbito internacional generando simpatías y respeto de las organizaciones políticas y sociales, nacionalistas y revolucionarias, más importantes de los diferentes pueblos del mundo”[46].

Durante su periodo de funcionamiento la CAM ha tenido que soportar numerosos golpes sobre sus líderes que la han tenido al borde de su desarticulación. Uno de los detenidos fue José Huenchunao, vocero de la CAM. Huenchunao fue detenido el 20 de marzo del 2007, después de encontrarse prófugo desde el 2003. Se encontraba acusado de un atentado incendiario que afecto a la hacienda maderera Poluco Pidenco, por el cual fue sentenciado a 10 años.

El 21 de marzo del 2007, el Diario La Nación señalaba: “Desde ese momento el líder indígena eludió a los policías con ayuda de diversas comunidades y cada madrugada, junto a un piquete de comuneros, Huenchunao se cambiaba de refugio”[47], esto en referencia a la forma que se había ocultado durante varios años en el Lago Lleu-Lleu. Su detención fue en las cercanías de Tirúa, tras abandonar una vivienda de la comunidad Pascual Coña, de la cual era integrante.

Anteriormente en el mes de febrero había sido detenido Héctor Llaitul, indicado como Jefe Operativo y Militar de la CAM. El jueves 22 de febrero, el Diario El Mercurio señalaba: “En la CAM ocupaba la jefatura operativa y militar, y era el encargado de llevar a cabo las acciones planificadas por la cúpula”[48]. Se le acuso de haber dirigido un grupo de personas que la noche del 25 de diciembre del 2006 quemó un camión forestal, una torre de maderero y una máquina trineumática en el fundo “Las Praderas”, de Cholchol.

Sin embargo, esta tesis del Ministerio Público, sufrió un duro revés en tribunales. El 12 de junio del 2008 el Diario Electrónico el Clarín señalaba: “El tribunal señaló que se había acreditado el delito de incendio y el porte y tenencia ilegal de armas, pero las pruebas aportadas no fueron suficientes para establecer la participación de Llaitul más allá de toda duda razonable”[49]. El Periódico El Ciudadano, titulaba esa quincena: “Juicio a Héctor Llaitul: Huele a Montaje” y en él articulo el ex-juez Guzmán, abogado defensor de Llaitul, señalaba: “El montaje a veces es muy burdo. El Estado siempre ha estado a favor del poder económico, los indígenas siempre han sido las grandes víctimas, a medida que se construye una hidroeléctrica, ellos son los afectados”[50].

El martes 25 de marzo de 2008, fue detenido el indicado como líder ideológico de la CAM, Ivan Llanquileo. La detención ocurrió en un sector rural de Contulmo, en la Provincia de Arauco. El 27 de marzo de 2008, el Diario El Mercurio titulaba: “Duro Golpe a la CAM Por Captura de Líder Ideológico” y señalaba en sus paginas: “Cuando fue detenido, el 31 de agosto de 2007, se encontró en su poder un fusil de guerra M-16, municiones, manuales de instrucción militar y una bandera del grupo terrorista vasco ETA. Con esa banda posee vínculos que son reconocidos en el sitio Web de "Askapena", una organización ligada al grupo vasco”[51]. Esto haciendo referencia a una detención anterior por Porte Ilegal de Armas, por la cual había logrado el beneficio de Libertad Condicional.

A pesar de todas estas detenciones la CAM continuaría funcionando. Cada vez que se dio un golpe a estos y otros personajes importantes de la organización, se señaló que esta había sido desarticulada. Sin embargo, al tiempo volvía a sorprender con alguna acción de propaganda. En la cárcel, sus líderes han hecho constantes denuncias de torturas y abusos de parte del estado. Su fuerza se encuentra principalmente en las zonas rurales, en lo que corresponde a la provincia de Arauco y los Altos del Río Bío Bío, pero en los centros urbanos cuenta con innumerables simpatizantes.

Realidad demográfica de la población mapuche

Con respecto a la población Mapuche que habitaba la Araucanía, a la llegada de los españoles, los historiadores estiman que esta alcanzaba el millón de personas. José Bengoa señala:”Un millón de habitantes significa que el territorio estaba densamente poblado, con habitantes asentados establemente en sus lugares, o con migraciones y nomadismo mínimo y ordenado, y que había un volumen de recursos capaces de sostenerlos y mantenerlos. Al hablar de un millón de habitantes estamos hablando que a la llegada de los españoles, el territorio chileno no era habitado por bandas de aborígenes desarrapados, no por grupos aislados de cazadores nómades, como normalmente se insinúa en los libros de historia y en la historiografía nacional. Un millón de habitantes en un territorio tan delimitado como el chileno –desierto de Atacama, cordillera y mar- plantea la existencia de una organización social, o varias organizaciones, bien estructuradas”[52].

Según el Censo del año 2002, en Chile existirían 692.192 personas que se reconocen como indígenas, de los cuales un 87,3% corresponden a Mapuches. Esto corresponde a un 4,6% del total de la población en Chile, que según el Censo 2002 corresponde a 15.116.135 habitantes.

Según el Observatorio Económico-Social de la Araucanía, Universidad de La Frontera: “La población indígena por regiones, vista en su conjunto, presenta una mayor concentración en las regiones de La Araucanía (IX), con 29,5 % del total de la población indígena, la Región Metropolitana, con 27,7 %, la de Los Lagos (X), con 14,7 %, la del Bío Bío (VIII), con 7,8 % y la de Tarapacá (I), con 7,1 %. Sólo entre las regiones del Bío Bío, La Araucanía y la de Los Lagos suman en conjunto el 52% del total de indígenas”[53].

Así la distribución indígena por regiones, es la siguiente:

Elaborado en base al Censo 2002

Según el mismo documento la mayor parte de la población Mapuche, se encontraría en la Región Metropolitana y La Araucanía. De acuerdo al Censo del año 2002 un 23,5% de la población de La Araucanía se considera de alguna etnia indígena, con un 99,5% correspondiente a mapuches. Esto equivale a 203.221 personas, lo que equivale al 23,4% de la población de esa región.

Elaborado en Base al Censo 2002

Población mapuche según zona geográfica

Hoy en día, la mayor parte de la población mapuche estaría ubicada en áreas urbanas. Un 64,8% de la población de esta etnia sería de ciudad y el 35,2% de zonas rurales, según el Censo 2002, datos publicados por el Programa “Orígenes” de Mideplan[54]. El Observatorio Económico-Social de la Araucanía, Universidad de La Frontera; señala que en la región de la Araucanía esto sería distinto: “un 29 % se ubica en zonas urbanas y que el 71 % restante se encuentra habitando en zonas rurales”[55].

IX región. Elaborado en base al Censo 2002.

Población indígena según nivel educacional

La ficha Social de Pueblos Indígenas en Chile – Censo 2002, señala: “Según el Censo de 2002 existen cerca de 195 mil niños indígenas en edad escolar (5 a 19 años). Debido a que la educación es uno de los principales mecanismos de ascenso social e inserción político-económica, el difícil y desigual acceso al sistema educativo tiende a consolidar para los indígenas su condición de población excluida”[56].

Según los datos recogidos, el 10% de las mujeres indígenas son analfabetas versus el 6,5% de los hombres. Si este registro se compara a nivel nacional, en Chile hay 274.345 mujeres de 10 años y más que son analfabetas, de ellas, 28.830 son indígenas.

Entre más alejados de los centros urbanos mayor es la tasa de analfabetismo. Si en los indígenas esta situación se reproduce de una tasa de 4,6% en la zona urbana, en el campo se triplica ascendiendo al 15%.

En el contexto indígena se abre una brecha generacional que se hace evidente a partir de los 50 años en materia de analfabetismo, de cada 100 indígenas de 50 años a más, cerca de 25 no leen ni escriben (24,9%) lo que equivale a 31.956 personas, en cambio entre 15 y 25 años, sólo 1,5 es analfabeto (1.954).

De los datos del Censo 2002 se desprende que el 70% de los indígenas son menores de 39 años, con un promedio de escolaridad de 8,5. Sin embargo, la deserción, particularmente entre los mapuche, es alta. Entre la educación básica y media, un 30% abandona la escuela.

En resumen, un 29,8% de la población indígena alcanza la educación media. Sólo el 7,9% de la población indígena alcanza la educación superior, mientras un 16,8% (más del doble) de la población no indígena logra este nivel. El alfabetismo en la población indígena de más de 10 años, llega a un 91,8%[57].

Fuente: Mideplan

Pobreza e indigencia en la Población mapuche

La pobreza se define como privación material de recursos para la subsistencia y tradicionalmente se ha medido deacuerdo al ingreso o el consumo de los individuos o la familia. En este caso nos referiremos a la pobreza extrema o absoluta, la falta de los recursos necesarios para satisfacer las necesidades básicas.

El Informe, final, de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato, señala: “las comunas rurales como urbanas que concentran el mayor porcentaje de población indígena son a su vez las que registran los más altos índices de pobreza e indigencia. La pobreza e indigencia indígena nacional es de un promedio de 35,6%, mientras que para la población no indígena es de un 22,6%, existiendo una diferencia de 13 puntos porcentuales. No obstante en regiones como la VIII, dicho promedio se eleva 52,3% para la población indígena”[58].

A pesar de que este informe es del 2003, los datos corresponden al Censo de 1992 y una encuesta de 1998. Con los datos correspondientes al Censo 2002, El Observatorio Económico-Social de La Araucanía, Universidad de La Frontera; señala: “De las regiones con mayor cantidad de habitantes mapuches, la del Bío Bío registra un porcentaje de pobreza del 55,4 %, lo que significa que 26.568 personas están catalogadas como pobres, en la de Los Lagos se encuentran 43.786 y en La Araucanía 97.212 personas”[59]. Esto nos demuestra que lejos de haber disminuido la pobreza de los indígenas en la VIII región, esta ha aumentado.

Fuente: Conadi.



[1] De Rosales, Diego, “Historia General del Reino de Chile”, Flandes Indiano, Libro Sexto, Capítulo 5.

[2] Lincoqueo Huenuman, José. Abogado Departamento Jurídico Consejo Inter-regional Mapuche. Investigador que descubrió documentos del Parlamento de Negrete, en los cuales se establece la independencia de los territorios indígenas al Sur del Río Bio Bío. Con estos en el año 1998 intento iniciar una ofensiva judicial contra la Forestal Mininco por “Posesión Ilegal”, comprometiendo 25.000 hectáreas de territorio.

[3] Guevara, Tomas, “Los Araucanos en la Revolución de la Independencia”. Santiago 1910, Pág. 13 a 15.

[4] Vitale, Luis, “Interpretación Marxista de la Historia de Chile”, Ascenso y Declinación de Burguesía Chilena (1861-1891). Santiago 1993, Pág. 216.

[5] Vitale, Luis, “Interpretación Marxista de la Historia de Chile”, Ascenso y Declinación de la Burguesía Chilena (1861-1891). Pág. 219.

[6] Ibid, Pág. 221.

[7] Ibid. Pág. 222 y 224.

[8] Ibid. Pág. 224.

[9] Palacios, Nicolás, “Raza Chilena”. Pág. 593, Valparaíso, 1904.

[10] “Informe Misión Internacional de Investigación”, Chile, Pueblo Mapuche: Entre el olvido y la exclusión. Pág 9. Marzo 2003.

[11] Vitale, Luis, “Interpretación Marxista de la Historia de Chile”, Ascenso y Declinación de la Burguesía de Chilena (1861-1891). Pág. 232 y 233. Santiago 1993.

[12] “Informe Misión Internacional de Investigación”, Chile, Pueblo Mapuche: Entre el olvido y la exclusión. Pág 10. Marzo 2003.

[13] “Informe Misión Internacional de Investigación”, Chile, Pueblo Mapuche: Entre el olvido y la exclusión. Pág 10. Marzo 2003.

[14] Aylwin, José, “Tierra y Territorio Mapuche: Un Análisis Desde una Perspectiva Histórico Jurídica”. Proyecto Mapu Territorialidad, Instituto de Estudios Indígenas, Universidad de la Frontera. Temuco, mayo 2002.

[15] “Informe Misión Internacional de Investigación”, Chile, Pueblo Mapuche: Entre el olvido y la exclusión. Pág 14. Marzo 2003.

[16] Corma, consecuencias del conflicto indígena en la IX región, asociadas al sector forestal.

[17] Periódico la Tercera, 28 de marzo de 2002, Plan Araucanía, Eduardo Díaz

[18] Periódico La Nación, 14 de mayo de 2001. “Conflicto mapuche: más importante que terrorismo en Chile”

[19] Declaraciones de Francisco Bayo, Renovación Nacional. Sesión especial sobre el denominado "Conflicto Mapuche".

[20] Declaración de Eduardo Zafirio, Democracia Cristiana. Sesión especial sobre el denominado "Conflicto Mapuche".

[21] El rol de la comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, es de publicar informaciones sobre las relaciones entre la sociedad chilena y el pueblo indígena desde el comienzo de su historia común. Luego de formular recomendaciones para incentivar al Estado a llevar una verdadera política de diálogo afín de iniciar nuevas relaciones entre las dos partes. La comisión, compuesta por 22 miembros no interviene en los problemas actuales.

[22] “Informe Misión Internacional de Investigación”, Chile, Pueblo Mapuche: Entre el olvido y la exclusión. Pág 15. Marzo 2003.

[23] Ibid. Pág 15.

[24] Edición electrónica: El Mirador, Azkintuwe (www.azkintuwe.org). “El Estado cometió el error más grande al acusar a mapuches de terroristas". Sección entrevistas.

[25] La Tercera, 15 de junio de 1997

[26] La Tercera. 06 de noviembre de 1997.

[27] El Mercurio, 08 de mayo de 2000

[28] Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Chile. “Voz FLACSO”, Nº 22. “Conflicto mapuche: Más allá de la violencia mediatizada”, 28 de enero de 2008.

[29] Bengoa, José, “Historia del Pueblo Mapuche”, Siglo XIX y XX. LOM Ediciones, Santiago. 2000. Pág. 384 y 385.

[30] Bengoa, José, “Historia del Pueblo Mapuche”, Siglo XIX y XX. LOM Ediciones, Santiago. 2000. Pág. 386

[31] Ibid. Pág. 394.

[32] “Informe Misión Internacional de Investigación”, Chile, Pueblo Mapuche: Entre el olvido y la exclusión. Pág 10 y 11. Marzo 2003.

[33] “Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato 2003”. Volumen I, Primera Parte.”Historia de los Pueblos Indígenas de Chile y su Relación con el Estado”. El Pueblo Mapuche, Capitulo Primero, “Los Mapuches en la Historia y el Presente”. 12, La lucha por el Reconocimiento.

[34] Cameron, Juan. chilenos y mapuches. Revista Kultrun, órgano del Comité de Solidaridad con el Pueblo mapuche. Malmö, Suecia, año II, n 2, Octubre 1993, pág. 19.

[35] Godoy, Hugo. Huinca, go home, en revista Página Abierta n 52, año III, Santiago, Chile, quincena del 28/Oct. al 12/Nov. 1991, Pág. 10.

[36] “El Pueblo Mapuche y su Larga Lucha”, Modelo Neoliberal y Empresas Transnacionales. www.nodo50.org (Web de la C.A.M.).

[37] “El Pueblo Mapuche y su Larga Lucha”, Modelo Neoliberal y Empresas Transnacionales. www.nodo50.org (Web de la C.A.M.).

[38] “Planteamiento Político - Estratégico de la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco - Malleco (C.A.M.)”, a) El Pueblo Nación Mapuche. www.nodo50.org.

[39] Ibid, b) El Estado. www.nodo50.org.

[40] “Planteamiento Político - Estratégico de la Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco - Malleco (C.A.M.)”, c) Los Empresarios. www.nodo50.org.

[41] Ibid, d) La Sociedad no Mapuche. www.nodo50.org.

[42] Ibid, III Proyecto Estratégico de la CAM. www.nodo50.org.

[43] “Aclarando Verdades y Mentiras Sobre la CAM”, Entrevista al Vocero de la CAM, José Llanquilef, realizada por Weftun (pseudónimo). www.nodo50.org.

[44] Ibid.

[45] Ibid.

[46]Entrevista para Askapena, Comisión Internacionalista de Euskal Herria a Héctor Llaitul”, preso político mapuche, dirigente de la CAM. y vocero desde la prisión política. www.nodo50.org.

[47] Diario La Nación, “Comunidades ayudaban a ocultarse a Huenchunao”. Miércoles 21 de marzo de 2007.

[48] Diario El Mercurio, “El Perfil del Comandante Héctor, El Jefe Militar”. Jueves 22 de febrero de 2007.

[49] Diario Electrónico El Clarín. “Tribunal absuelve de cargos a Héctor Llaitul Carillanca”. Jueves 12 de junio de 2008.

[50] Periódico El Ciudadano, “Juicio a Héctor Llaitul: Huele a Montaje”. Publicado el domingo 08 de junio de 2008 en www.elciudadano.cl.

[51] Diario El Mercurio, “Duro Golpe a la CAM Por Captura de Líder Ideológico”. Jueves 27 de marzo de 2008.

[52] Bengoa, José. “Historia del Pueblo Mapuche”, Siglo XIX y XX. LOM Ediciones. Pág. 22, Santiago. 2000.

[53] Llancapán Chepe, Andrés; Huenchuleo Quilaleo, Pablo. “Estudio de la Realidad Mapuche en la Región de la Araucanía”. Observatorio Económico-Social de la Araucanía, Universidad de la Frontera, Diciembre 2006. Pág.3.

[54] “Pueblos indígenas en Chile-Censo 2002”, Instituto Nacional de Estadística INE-Chile. www.origenes.cl, Población Indígena. Gobierno de Chile – Programa Orígenes – MIDEPLAN-BID. Hojas Informativas, Estadísticas Sociales.

[55] Llancapán Chepe, Andrés; Huenchuleo Quilaleo, Pablo. “Estudio de la Realidad Mapuche en la Región de la Araucanía”. Observatorio Económico-Social de la Araucanía, Universidad de la Frontera, Diciembre 2006. Pág.6.

[56] “Ficha Social de Pueblos Indígenas en Chile – Censo 2002”. www.origenes.cl.

[57] “Pueblos indígenas en Chile-Censo 2002”, Instituto Nacional de Estadística INE-Chile. www.origenes.cl, Población Indígena. Gobierno de Chile – Programa Orígenes – MIDEPLAN-BID. Hojas Informativas, Estadísticas Sociales.

[58] Principales elementos para el Diagnostico, “Informe de la Comisión Verdad Histórica y Nuevo Trato 2003”. Grupo de Trabajos Indígenas Urbanos, “Indígenas en la Ciudad: Sueños y Realidades para un Nuevo Trato”. Pág. 523.

[59] Llancapán Chepe, Andrés; Huenchuleo Quilaleo, Pablo. “Estudio de la Realidad Mapuche en la Región de la Araucanía”. Observatorio Económico-Social de la Araucanía, Universidad de la Frontera, Diciembre 2006. Pág.15.